Por Santiago Dorregui y Gastón Lateulade

Las empresas toman decisiones financieras todos los días, incluso cuando no las identifican formalmente como tales. Definir niveles de inversión, administrar liquidez, proyectar flujo de fondos o evaluar alternativas de financiamiento son decisiones que impactan directamente sobre la estabilidad y el crecimiento del negocio.

Sin embargo, muchas organizaciones —especialmente en etapas de expansión o cambio— operan con información parcial, procesos financieros poco estructurados o sin una visión integral de sus indicadores clave.

En ese contexto, el asesoramiento financiero deja de ser únicamente una herramienta para grandes compañías y se convierte en un factor estratégico para empresas de distintos tamaños.

Contar con información financiera clara y actualizada permite mejorar la toma de decisiones, anticipar tensiones de caja, identificar desvíos y evaluar oportunidades con mayor previsibilidad. A su vez, facilita el diálogo con bancos, inversores, socios comerciales y potenciales financiadores.

Uno de los errores más frecuentes es analizar únicamente el resultado contable sin observar otras variables críticas, como capital de trabajo, estructura de costos, endeudamiento, rentabilidad por unidad de negocio o capacidad real de generación de fondos.

También es habitual que las decisiones financieras se tomen de forma reactiva, cuando aparecen problemas de liquidez o necesidades urgentes de financiamiento. En muchos casos, una planificación adecuada permite anticipar escenarios y reducir significativamente los riesgos operativos.

El asesoramiento financiero no implica solamente elaborar reportes o presupuestos. Implica construir herramientas de gestión útiles para el negocio, adaptadas a su realidad y a sus objetivos.

Dependiendo de cada empresa, esto puede incluir proyecciones financieras, análisis de rentabilidad, planificación presupuestaria, evaluación de inversiones, control de gestión o diseño de indicadores para la toma de decisiones.

En BYM 360° entendemos que las finanzas deben integrarse con la estrategia general de la empresa y dialogar permanentemente con los aspectos legales y tributarios. Una visión coordinada permite no solo ordenar la gestión, sino también acompañar el crecimiento con mayor solidez y previsibilidad.

El presente artículo tiene fines informativos y no constituye asesoramiento legal, tributario o financiero. Para evaluar su situación particular, contáctenos.

Mayo 2026 Santiago Dorregui y Gastón Lateulade

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